Supérate!!!

Desde pequeñita mostré una gran inquietud por el deporte en general. Con 10 años hacía danza, tenis, atletismo y baloncesto. A los 13 me tuve que decantar por uno de ellos  porque el horario extra-escolar no daba más de sí y las horas de estudio iban cada vez a más. Al final decidí quedarme con mi equipo de Basket: el “San José C.B”. No recuerdo muy bien por qué me decanté finalmente por este deporte pero supongo que fue una cuestión de aptitud y alguna que otra circunstancia del momento. Durante los primeros años de cadete teníamos un entrenador muy apasionado que se tomaba muy en serio los entrenamientos, nos imponía gran disciplina y nos daba a cada una responsabilidades en la pista. Esa responsabilidad me hacía sentir importante en mi posición de escolta/alero, y esto unido a la motivación y a las horas de trabajo dedicadas hicieron que el baloncesto se convirtiera en un compromiso tan importante como el de ir al instituto y luego más tarde a la Universidad.

Durante esos años el deporte fue mi pasión, me daba muchas satisfacciones ya que a parte de establecer una relación de amistad muy sana y especial con mis compañeras, era divertida la competición en liga y encima mantenía en forma mi cuerpo y mi mente (mens sana in corpore sano). Hoy en día me doy cuenta de que los beneficios de crecer practicando un deporte son aún mayores de lo que yo creía por aquel entonces. Me doy cuenta de lo importante que es formar parte de un equipo conociendo tu rol sobre la pista y el del equipo en general. De salir a la pista a ganar y de luchar hasta el último minuto de partido. De saber ganar y también de saber perder. De comunicarte con tus compañeras con sólo una mirada y de confiar en ellas cuando no tienes un buen día, aparcar tu ego y jugar desde el banquillo apoyando y animando al equipo (porque los partidos también se ganan desde el banquillo…).

La fuerza de voluntad también se entrena, la concentración, la constancia, el espíritu de sacrificio, la disciplina, la motivación y la confianza en uno mismo. Todas estas recompensas al esfuerzo son las que recibe el buen deportista con el paso del tiempo y que le sirven para poder aplicarlas luego tanto en la vida personal como en la profesional. Hasta el buen sentido del humor, el optimismo y el bienestar viene provocado por la liberación de endorfinas tras la práctica de ejercicio.

Si tienes un negocio, lidera, coordina, comunica, enseña, crea estrategia, anima y motiva a tu equipo. Es importante que aprendas a dar responsabilidades a tus “jugadores” ya que esto ocasionará mayor motivación y compromiso dentro del grupo. Cada uno de ellos debe ser consciente de su misión y debe cumplirla por respeto al resto de compañeros. De no ser así, el resto de compañeros tendrían que hacer un sobre esfuerzo para llegar a la ayuda con el consecuente riesgo de perder el partido.

En resumen:  inquietud,  aptitud, disciplina, responsabilidad, motivación, trabajo, compromiso, pasión, competición, equipo, lucha, ganar, perder, comunicación, fuerza de voluntad, concentración, sacrificio,confianza, humor/optimismo/bienestar y respeto.

Todas ellas, claves para forjar una inteligencia emocional en el terreno de lo personal y una inteligencia comercial en la faceta profesional.

Supérate y disfruta de la experiencia!!! 

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